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lunes, 21 de marzo de 2011

Mapa de las mujeres en la Argentina

En la Argentina, las estudiantes universitarias, que llegan a recibirse, superan ampliamente a los varones que se forman como profesionales. Sin embargo, a pesar de la mayor capacitación, la desigualdad salarial es una injusticia que está borrada de la agenda política y afecta a los bolsillos femeninos: las mujeres ganan alrededor de un 20 por ciento menos que los varones. Pero el problema es más difícil de solucionar porque hay poquísimas sindicalistas para defender las condiciones de empleo de las trabajadoras. Todo esto, a pesar de que ya tres de cada diez familias dependen de una jefa de hogar. Mientras que la gran deuda de la salud pública es que la mortalidad materna prácticamente no baja desde hace 15 años y la principal causa es el aborto. Las estadísticas enlazadas en esta nota a partir de distintas investigaciones reflejan un país con grandes progresos, contradicciones, deudas pendientes, disparidades sociales e inequidades regionales.
Una radiografía de las mujeres argentinas que avanzaron en su capacitación, la mantención del hogar y el acceso al poder, pero todavía sufren discriminación laboral y económica –un problema absolutamente invisibilizado– y otras agujeros en las políticas públicas incongruentes con el nivel de desarrollo del país –como el embarazo adolescente o las muertes por aborto- que no logran revertirse a pesar de los reclamos y los compromisos internacionales. Un informe para saber quiénes somos, cómo estamos y todo lo que nos falta para que la igualdad sea una palabra que nos beneficie a todas.


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Me llamo la atención: apenas tres de cada diez valientes a las que ya no les alcanzan las manos –con tres niños/as o más– se encuentran laboralmente activas.

De: http://www.pagina12.com.ar

jueves, 3 de marzo de 2011

CUELLO DEL ÚTERO, NO BRINDARLE ATENCIÓN PUEDE SER DE FATALES CONSECUENCIAS

Ayer me realice el control ginecológico (PAP-Colposcopía) y me encontraron un POLIPO, bastante inflamado, que debe sacarse lo antes posible. 

Cuento mi "error o desidia" para que otras mujeres que puedan estar pasando por situaciones similares lo tengan en cuenta: hace un tiempo comencé a tener pequeños sangrados fuera del periodo menstrual, lo cual me pareció "normal" porque como ya había cumplido los 40 años suponía que era una irregularidad por la edad y no le di importancia, muy mal de mi parte ya que el sangrado era consecuencia del Pólipo y mas aun teniendo el antecedente de que hace 14 años me extrajeron tejido epitelial de la superficie del cuello uterino (displasia moderada - NIC II). 

SIEMPRE debemos consultar al especialista ante cualquier anomalía.
REALIZAR el control por lo menos una vez al año.
NUNCA sacar nuestras propias conclusiones 

Me pareció conveniente poner el siguiente informe : 

Mide apenas 1 centímetro de largo, tiene forma de cono y cumple funciones muy importantes en la salud reproductiva de la mujer. Sin embargo, es susceptible a sufrir infecciones, incluso cáncer, y por ello es importante saber cómo actuar ante tales problemas y prevenirlos.

El cuello uterino o cérvix es el conducto de entrada al útero, y al ser atravesado por el canal cervical por él pasan el flujo menstrual y el feto en el parto desde el útero hacia la vagina, y el semen hacia los ovarios en el sentido opuesto.
Como puede verse, resulta trascendental en el proceso reproductivo de la mujer, pero en muchas ocasiones puede verse afectado y con ello derivar en problemas de gran seriedad. A continuación presentamos los daños más comunes a los que está expuesto, así como sus posibles soluciones:
  • Cervicitis. Es la inflamación del cuello del útero causada por bacterias (estafilococos y estreptococos) o infecciones de transmisión sexual, como gonorrea, clamidia, tricomonas o virus del papiloma humano; es muy común, afecta a más de la mitad de las mujeres en algún momento de su vida adulta y no reviste mayor importancia; se caracteriza por dolor en el bajo vientre y por generar bastante flujo amarillo-verdoso. De no atenderse a tiempo y tratarse, mediante antibióticos, puede extenderse hacia las trompas de Falopio provocando su obstrucción.
  • Ectoprión. Lesión del cuello uterino caracterizado por salida de la mucosa interna. Tiene la apariencia de una úlcera y es muy frecuente en la mujer en edad fértil y en embarazadas a causa de la acción de hormonas femeninas (principalmente estrógenos), pero tras la menopausia (última menstruación) vuelve a su normalidad. Está lesión es curable al cien por ciento, pero se debe de llevar un control y seguimiento por el ginecólogo, ya que de persistir puede ocasionar lesiones crónicas y terminar en cáncer cervicouterino.
  • Ulceración cervical. El tejido del interior del canal cervical o alrededor del orificio puede infectarse, tomar color rojo y textura granular dando apariencia erosionada e inflamada. Las causas pueden ser una relación sexual violenta, inadecuada inserción de un tampón u otro objeto, infección (vaginal o de transmisión sexual) y sustancias químicas(cremas o espumas anticonceptivas espermaticidas).
  • Pólipos. Son crecimientos pequeños y frágiles en forma de proyectil originados en la superficie mucosa del cuello uterino; son relativamente comunes en las mujeres mayores de 20 años de edad que han tenido hijos. En la mayoría de los casos solamente se presenta un pólipo, aunque en ocasiones se pueden encontrar 2 ó 3. La causa aún no se ha comprendido completamente, pero con frecuencia son resultado de una infección, aunque suelen asociarse a inflamación crónica o a niveles elevados de estrógeno.
  • Papilomavirus. Los tejidos del útero y su cuello son altamente susceptibles al ataque de este tipo de microorganismos (VPH), de los cuales se conocen 60 variedades, siendo ocho los causantes de problemas genitales y, de éstos, dos son los más graves que pueden propiciar verrugas (también llamadas condilomas); cabe destacar que son responsables del 90% de los casos de cáncer cervicouterino, pero de detectarse estas lesiones en etapas tempranas pueden ser tratadas mediante la cauterización en frío (congelación que destruye al tejido), tratamiento láser (cirugía con luz de alta intensidad) y extirpación quirúrgica.
  • Cáncer. Toda la población femenina, a cualquier edad, esta expuesta a padecer cáncer o crecimiento anormal del tejido epitelial de la superficie del cuello uterino. El daño se conoce también como displasia y se cataloga en tres categorías: leve (NIC I), moderada (NIC II) y severa o carcinoma in situ (NIC III); las lesiones de menor grado llegan a desaparecer solas, mientras que las de mayor grado pueden llegar a degenerar en un tumor maligno, aunque éste se puede eliminarmediante congelación o la aplicación de rayo láser.
Sobre esta última enfermedad cabe recordar que su principal desencadenante es el virus del papiloma humano, agente infeccioso de transmisión sexual. Igualmente se consideran factores de riesgo: inicio temprano de la actividad sexual (antes de los 15 años de edad), maternidad temprana (menos de 16 años) y fumar.
Se puede presentar en mujeres a partir de los 15 años de edad, pero su mayor incidencia se encuentra entre aquellas de 30 a 50. En sus primeras fases no hay síntomas, pero es importante acudir al ginecólogo si hay uno o varios de los siguientes signos: flujo o hemorragia vaginal persistente y sin causa, y dolor y sangrado después de tener relaciones sexuales.


Métodos de diagnóstico

Para confirmar o descartar la presencia de cáncer del cuello uterino y las infecciones antes mencionadas, el ginecólogo cuenta con los siguientes exámenes pélvicos:

I. Papanicolau. Totalmente indoloro, este método citológico recoge un poco del tejido epitelial que cubre la vagina y el de la superficie externa e interna del cuello del útero para su estudio en laboratorio. El objetivo es detectar la presencia de hongos, bacterias, virus o células cancerígenas, así como saber el nivel de hormonas sexuales con las que cuenta la paciente y si sus ovarios están produciendo los óvulos necesarios para la fecundación.
La toma de la muestra lleva unos segundos, y es recomendada a todas las mujeres mayores de 18 años, y a las que siendo menores a esta edad tengan vida sexual activa. Igualmente, debe aplicarse a quienes se encuentran en el climaterio (periodo posterior a la menopausia, en el que se experimentan algunos cambios importantes por la disminución en la producción de hormonas femeninas) o ya la han superado, pues no resulta raro el desarrollo de cáncer después de esta etapa.
II. Colposcopía. También conocida como traqueloscopía. La paciente se acuesta en la cama ginecológica con los pies apoyados en unos estribos que tiene a los lados dicho soporte, de forma que facilite al médico la introducción de un espejo vaginal (espéculo) que permita la apertura de este órgano a fin de colocar un microscopio modificado llamado colposcopio, el cual visualiza los tejidos de vulva, vagina o cuello uterino mediante un monitor en el que se ven imágenes que pueden ser almacenadas en un equipo de cómputo.
Si el médico identifica algún tejido fuera de lo normal, toma una muestra del mismo para que sea analizado en el laboratorio clínico, esto con el fin de obtener un diagnóstico definitivo que le permitirá determinar el tratamiento a seguir.
La colposcopía es indolora y permite la detección y diagnóstico de lesiones cancerígenas en el cuello uterino desde etapas tempranas, así como identifica alteraciones inflamatorias generadas por bacterias o virus, como el del papiloma humano, responsable de la formación de verrugas genitales y cáncer cervicouterino.
III. Prueba de Schiller. El médico utiliza un aplicador (hisopo) empapado en una solución con yodo, que inserta a través del espéculo, el cual tiene la cualidad de teñir las porciones normales del cuello uterino pero no a los tejidos anormales, tomando de estos últimos una muestra (biopsia) para su estudio.
Finalmente, es muy importante mencionar que aunque no debe considerarse una enfermedad, el embarazo cervical es un problema que puede llegar a presentarse en el cuello del útero. Se trata de una de las formas del llamado embarazo ectópico, es decir, cuando el óvulo fecundado se implanta en tejidos fuera del útero, haciendo que la placenta y el feto comiencen su desarrollo en un sitio no preparado para este fin. Ocurre con más frecuencia en las trompas de Falopio; sin embargo, también puede presentarse en ovarios, abdomen y cuello uterino; las estadísticas de incidencia de embarazos ectópicos fluctúan en 1 de cada 60 embarazos, aunque en años reciente parece que la tasa aumenta.
Las causas frecuentemente se deben a trastornos que obstruyen o retardan el paso de un óvulo fecundado desde las trompas de Falopio hacia el útero, generando la irremediable pérdida del producto, y la muy seria afectación de la salud de la madre.
Como puede ver, la salud del cuello uterino depende en gran medida de la atención que le preste cada mujer, pues mediante sencillo examen pélvico, por lo menos anualmente, puede prevenir lesiones mayores y momentos desagradables.


martes, 16 de noviembre de 2010

En la previa.....

Guía para disfrutar a pleno la mejor etapa de la vida, que comienza a los 40 y un minuto. Bienvenida al club de las cuarentosas alegres de los años bien llevados...¡para compartir entre amigas!

Te canto las cuarenta: Mujeres en la flor de la edad




lunes, 18 de octubre de 2010

QUINCE PRIMAVERAS PARA CARLITA


Esta canción me la dedicaron mis padres en mi fiesta de quince y ahora te la dedico a vos. TE AMO!!! FELICES QUINCE!!!!

jueves, 23 de septiembre de 2010

Eurodiputada italiana vota con su bebé en brazos en el Parlamento


Durante el debate en el que se trataba el tema de la conciliación familiar y laboral, Licia Ronzulli se presentó con su bebé de apenas mes y medio, provocando la ovación de la cámara.
Que las madres puedan conciliar mejor su vida familiar y laboral era uno de los temas del debate de ayer en el Parlamento Europeo. La imagen más curiosa de la sesión la dejó Licia Ronzulli, eurodiputada italiana por el partido de Berlusconi.
Se presentó a votar con su hija, de apenas mes y medio, para llamar la atención sobre la desigualdad entre hombres y mujeres. Su gesto provocó la ovación de los miembros de la Cámara.
De: www.ondacero.es
Ver Video (Antena 3)

Nota: esta mujer no es la primera eurodiputada que va al Parlamento Europeo con su hijo.  Hanne Dahl, eurodiputada danesa del Grupo Independencia y Democracia ya lo hizo en marzo del año pasado




El voto femenino en Argentina cumple hoy 60 años


El 23 de septiembre de 1947 Perón firmó el decreto presidencial que le otorgó a las mujeres de todo el país el derecho al voto. Esto fue posible por la fuerza personal de Evita que, sin embargo, poco pudo disfrutar de este evento histórico.


martes, 5 de agosto de 2008

Los 10 desafios de la madre moderna

Buscando información encontré algunos tips que nos sirven a las que queremos ser mamas modernas y no morir en el intento......

* Construir un espacio para el desarrollo en pareja

"¿Qué es ser una madre moderna?", se pregunta la siquiatra Mónica Bruzzone. Ella la define como una mujer con una vida propia, en que la maternidad ha pasado a ser una más de sus múltiples facetas: de ser sólo madre y dueña de casa, ahora también es trabajadora y participante activa de una constante interacción con otros.

La primera etapa de la maternidad, sin embargo, demanda una madre a tiempo completo, llevando a un segundo plano el desarrollo laboral y también el afectivo. Aquí es donde aparece el primer desafío, según la especialista: retomar la importancia de la pareja en sacar adelante un proyecto de vida que han comenzado juntos. Debe aprender a cuidarla, "pero no en el sentido de tomarle la mano y no dejar que mire para el lado. Es pensar en la relación, ponerle cabeza. Preguntarse: ¿cuándo fue la última vez que estuvimos solos?, ¿qué cosas gratas hacemos? Lo mejor que le puede pasar a un niño es que sus padres sean una pareja estable".

Cómo construir este espacio, si los dos trabajan a jornada completa y su tiempo de convivencia se remite a las noches y los fines de semana, es una tarea difícil. "La mujer tiene que ser creativa. Yo les propongo una idea: cuando un hijo vaya a una fiesta, en vez de mandar a un radiotaxi a buscarlo, ¿por qué no hacen hora yendo al cine, o van a tomarse un trago, y después pasan juntos a buscar al niño? Ése es un buen espacio para compartir. No tienen que ser grandes ni costosos panoramas".

No realizar este ejercicio trae consecuencias a corto plazo: "Los hombres lo sienten, lo viven como un abandono. Y eso tiene que ver con dos piedras en los zapatos de las mujeres: la falta de tiempo y la deuda de estar todo el día fuera de la casa, una culpa que ellas sienten que pagan mucho más los hijos que la pareja. Pero la vida en pareja es tan importante como la de los hijos, porque todo en la vida es más fácil de a dos. Las mujeres que crían solas a sus hijos llevan una tremenda carga sobre sus hombros, que va mucho más allá de tener que mantenerlos", asegura Mónica Bruzzone.

* Lograr comprometer a la familia en ser moderna

"No se puede ser mamá moderna en una familia no moderna", sentencia la sicóloga Isidora Mena. Ninguna mujer puede aspirar a cumplir bien su rol si su marido y sus hijos la demandan como si el 100% de su vida girara en torno a la casa y las labores domésticas. Por eso, el desafío de esta mujer "es conversar con su marido cuál será la estructura familiar, ver quién hace qué cosa, que todos asuman responsabilidades. Es absolutamente equivocado tratar de ser una mamá moderna cuando el marido le pide que le sirva la comida y le traiga las pantuflas, porque entonces se va a producir una batalla campal. En vez de mamá moderna, ésa va ser una mamá estresada".

En este estancamiento, Isidora Mena achaca cierta responsabilidad a las propias mujeres, a quienes aún les falta trabajar con sus familias y con ellas mismas para cambiar el paradigma. "Esto no es llegar y cambiar el sistema. Las mujeres aún tenemos inmadurez en este punto: no hemos aprendido a delegar lo suficiente, tendemos a usar el mismo esquema con el marido e hijos que cuando no trabajábamos. Entonces trabajamos por dos, andamos estresadas, no usamos bien el tiempo y terminamos victimizándonos. Las mujer tiene mucho poder en la casa, y si empieza a trabajar tiene que delegar ese poder, no sólo tenerlo ella".

* Aprovechar bien el tiempo

Muchas mujeres sienten que el poco tiempo que les queda no pueden invertirlo en sus hijos, más aun si no tienen ayuda en las labores domésticas. Aflora en ellas el sentimiento de que no están ahí cuando las necesitan; que el reducido momento que comparten lo usan para regañarlos más que para afianzar la relación.

¿Cuánto tiempo debería dedicarse a los hijos? "Se sabe que entregarles mucho no es bueno, porque los satura y les coarta la autonomía", sostiene la sicóloga Isidora Mena. "Pero también la calidad de ese tiempo tiene que ver con la cantidad, y ésta, aunque varía según la edad del niño, nunca es el mínimo. Pero con las condiciones laborales de este país, eso es lo que al final se entrega".

Para lograr maximizarlo, hay que ocupar el tiempo en conocer profundamente al hijo. "No es que uno se ponga a escuchar la música que ellos escuchan, pero hay que saber de qué se trata. El acercamiento madre-hijo es un vínculo que se crea desde que se sale del posnatal y se vuelve a trabajar. Por eso, hay que preocuparse más de ellos el fin de semana, y menos de que todo esté limpio y perfecto", enfatiza Mónica Bruzzone.

Pero tampoco hay que caer en el error de convertir estos espacios en un momento de evasión de conflictos y endiosamiento del niño, herramienta que muchas madres ocupan para calmar la culpa que sienten. "Es inevitable que se produzcan roces: que apaga la tele, que lávate los dientes, que estás castigado por no hacer las tareas... Eso no es una pérdida de tiempo, es precisamente parte de la crianza, porque la frustración es necesaria para el desarrollo de los hijos: fortalece el yo, se aprende a postergar el deseo y a tolerar la incertidumbre".

* Establecer rutinas dentro del hogar

Una forma de afianzar la relación filial y darse el tiempo para conocer a los hijos es establecer rutinas entre ambas partes. Una de las más importantes y recomendadas, sugiere la siquiatra Mónica Bruzzone, es que todos coman juntos en la noche, "aunque uno esté muy cansada o haya tenido un día fatal. Eso no importa. Se come todos los días juntos y punto. Hay que tener una hora de comida en que todos se sienten, donde todos se enteren de lo que le pasó al otro durante el día. Debe ser una hora apropiada para que los niños se puedan acostar a una hora razonable". Reconoce también que es uno de los desafíos más difíciles de cumplir por parte de las mujeres. "Es mucho más fácil que la nana le dé comida a los niños, los deje bañados y uno los vea acostados. Pero el costo emocional para ellos es tremendo".

Isidora Mena también recomienda tener rutinas de contacto durante el día, como llamarlos desde la oficina a una hora determinada para preguntarles cómo están, si necesitan algo, enviarles un beso, pero no para intentar solucionar los problemas a distancia. "No hay que llamar para que la nana o la abuela acuse al niño y ella tenga que retarlo por teléfono. Eso se conversa en la casa", puntualiza. En los niños más chicos, además, este contacto a distancia es indispensable. "Hay que hacerse presente, llamar hasta al más chico, aunque aún no sepa hablar, para que escuche la voz de la mamá. Con ellos no hay que perder el contacto, porque lo que no ven, no oyen o no tocan, para ellos no existe", advierte Mónica Bruzzone.

* No delegar lo indelegable

"Parece obvio, pero no lo es. No se puede delegar la construcción de la relación madre e hijo, que pasa por conversar, por conocerlo, por saber qué es lo que le pasa, por enseñarle cosas, por contarle cosas de uno", dice Isidora Mena. Por eso, hay actos que la madre debe tratar de no postergarlos ni encomendárselos a otras personas.

El principal, según la especialista, es amamantar, y tratar de seguir haciéndolo aún después del período del posnatal. Pero también hay otras instancias, especialmente cuando los niños son más chicos, que hay que saber aprovechar para estrechar el vínculo. "El período de lactancia es súper importante para el apego de la madre y el hijo. Aunque la madre no pueda darle pecho, es importante que le dé mamadera, que lo acurruque, que le saque los flatitos, lo haga dormir. Que eso no lo haga otra persona, porque es durante la primera infancia cuando se produce el principal vínculo de apego, de autoestima y de querer y respetar al otro. Mudar a la guagua se puede delegar, pero también conlleva otros gestos de cariño, de sobarle la guatita, de pasarle el algodón suavecito, que son importantes que lo haga la madre y no otra persona".

* No aspirar a la perfección

"Una mamá que aspira a la perfección está fregada", dice Mónica Bruzzone, y acuña el término del sicoanalista y pediatra Donnald Winnicot para graficar cuál es el desafío de las madres modernas: "Aspirar a ser suficientemente buena, una mamá que no aspira a ser perfecta, que acepta sus limitaciones y se piensa a sí misma con su hijo. Es una madre que está disponible para él, pero no de forma incondicional, sino que es capaz de poner límites y decir ahora me toca a mí". Es una madre que tolera que el hijo se enoje con ella, que no le da en el gusto en todo. Por ejemplo, no les hace las tareas a sus hijos, sino que les enseña a organizarse y a que desarrollen su autonomía, y les ayuda en esa búsqueda. Pero si tienen una duda, tampoco les dicen pero si usted es inteligente, estudie, sino que les abren la mente".

La madre ideal existe sólo en los cuentos, y así lo entienden también los hijos. "Ellos buscan esencialmente sentir que su mamá se preocupa por ellos y los quiere. No importa que lo haga mal en aspectos formales. Sí que sea capaz de contener sus ansiedades", apunta Isidora Mena.

* No abandonarlos por el trabajo

Ambas especialistas coinciden en que una madre debe evaluar muy bien su salida del hogar, si lo hace por necesidad, por desarrollo personal o por una presión social detrás. También debe ser capaz de poner límites a su jornada laboral, de tal forma que ésta no termine absorbiéndola en desmedro de su pareja e hijos. Isidora Mena ejemplifica: "Si una mujer trabaja sin límites para tener dos televisores en vez de uno, el riesgo de dejar abandonados a sus hijos es grande. Y si la mamá les falla, el resultado puede ser terrible: los niños comienzan a reaccionar con rebeldía, se portan pésimo en la casa, de tal forma que la mamá no sabe cómo podrá seguir trabajando. También les va muy mal en el colegio. Todos esos son mensajes para decirle a la mamá que vuelva a la casa".

* Dejar atrás las culpas

Una gran parte de las mujeres, en mayor o menor grado, siente culpa por salir a trabajar, por no poder compartir a tiempo completo con sus hijos, por llegar cansada en la noche muchas veces sin la paciencia ni el ánimo para atenderlos. El desafío, según las especialistas, no es acabar con la culpa, sino transformarla de persecutoria a reparatoria.

Explica Mónica Bruzzone: "La culpa persecutoria hace que la madre encuentre todo malo, que diga mi situación es terrible, dejé a los niños botados, les pueden pasar cosas espantosas. Esa mamá llega a la casa y los niños se convierten en su principal amenaza, porque le recuerdan la culpa. En cambio, si uno siente culpa reparatoria, igual se siente culpable, porque le habría gustado estar con los niños, pero no lo toma tan terrible, porque sabe que no los ha dejado botados, se preocupa desde que se tomen su leche todos los días hasta de formarles hábitos".

"Si sientes en el fondo de tu corazón que no tienes que trabajar, no lo hagas", agrega Isidora Mena. "Si uno se siente culpable es terrible, porque hace mil cosas para compensar: sobreprotege, regala cosas, y eso lleva a deteriorar la relación madre-hijo".

* Desarrollar una vida propia

Uno de los desafíos clave para dejar de lado la culpa es, precisamente, algo que en muchas mujeres aumenta este sentimiento: darse un tiempo para sí misma. Un espacio que, según Mónica Bruzzone, es fundamental para la salud mental de la madre, y a la larga también de los hijos.

Que la madre pueda darse un momento de distensión le permite cambiar el switch y bajar la tensión que le produce su rol en el trabajo y con sus hijos, frente a los cuales siente que no puede mostrarse débil. "La mujer debe darse ese tiempo para desarrollar su lado lúdico, juntarse con las amigas a tomarse un café. No todos los días, pero sí por lo menos una vez al mes, y avisarle al marido para que llegue más temprano, o, si no existe marido, hablar con una hermana, una abuela, para que cuide a los niños. Lo importante es que no se prive de algo que también necesita".

Para la mujer es de vital importancia sentirse acogida dentro de un grupo de pares. "Para los niños ella tiene que ser grande, responsable, consecuente, eficiente, cariñosa, pero, ¿cuándo es chica ella? ¿en qué lugar se puede reír de una lesera? Todo lo que es bueno para ella también es bueno para los hijos; si no, la vida se hace muy fome".

* Reencantarse con la familia y con ellas mismas

No es que la mujer moderna se haya desencantado con la maternidad; sí lo ha hecho con las condiciones en que debe desarrollarla, en un contexto en que muchas veces no recibe apoyo del resto de los miembros de la familia, ni menos de la sociedad, donde las leyes laborales no favorecen ni estimulan un espacio para que la mujer pueda dedicarse a la crianza de los hijos.

Tanto Isidora Mena como Mónica Bruzzone coinciden en que si hay alguien con quien se desencantan las madres es con ellas mismas, porque sienten que no pueden cumplir con las expectativas que se han forjado. Como resultado, acota Isidora, "les baja la autoestima, trabajan mal, deprimidas y enojadas con ellas mismas. Sienten lata de ir al trabajo y muchas contradicciones internas".

Todo esto es producto de su ansiedad por la perfección. Por eso, más que aspirar a la familia perfecta, hay que reencantarse con lo que se ha logrado y con lo que aún se puede hacer en cada día. Mónica Bruzzone es muy clara cuando sentencia que el desencantamiento tiene como causa la intolerancia: "La maternidad por sí no desencanta; basta ver a las madres adolescentes - el escenario, creo yo, donde la maternidad se da en condiciones más adversas- , que, si son contenidas y apoyadas por otras mujeres más grandes, pueden llegar a ser muy felices. No es ser mamá ni la exigencia de la maternidad lo que cansa; es la exigencia de la perfección lo que hace que la mujer se desencante. Así, también puede ser un cacho la pareja, el trabajo... Todo es un cacho si yo quiero que resulte top one".

Fuente: El Mercurio, Chile / MujerNueva.org

lunes, 4 de agosto de 2008

Mujer moderna


A propósito de algunos de mis blog anteriores.....alguien escribió esto que comparto totalmente....

"Son las 6 hs. a.m., el despertador no para de sonar y no tengo fuerzas ni para tirarlo contra la pared.

Estoy acabada. No querría tener que ir al trabajo hoy.

Quiero quedarme en casa, cocinando, escuchando música, cantando, etc.

Si tuviera un perro, lo pasearía por los alrededores.

Todo menos salir de la cama, meter primera y poner el cerebro a funcionar.

Me gustaría saber quién fue la bruja,

la matriz de las feministas que tuvo la infeliz idea de reivindicar los derechos de la mujer

y por qué hizo eso con nosotras que nacimos después de ella.

Estaba todo tan bien en el tiempo de nuestras abuelas!

Ellas pasaban todo el día bordando, intercambiando recetas con sus amigas,

enseñándose mutuamente secretos de condimentos, tucos, remedios caseros,

leyendo buenos libros de las bibliotecas de sus maridos, decorando la casa,

podando árboles, plantando flores, recogiendo legumbres de las huertas y educando a sus hijos.

La vida era un gran curso de artesanos, medicina alternativa y cocina.

Hasta que vino una fulanita cualquiera que no le gustaba el corpiño

y contamina a varias otras inconsecuentes rebeldes con ideas raras sobre

"Vamos a conquistar nuestro espacio". ¡Que espacio ni que nada!

Ya teníamos la casa entera, todo el barrio, el mundo a nuestros pies.

Teníamos el dominio completo sobre los hombres;

ellos dependían de nosotras para comer, vestirse y para hacerse ver delante de sus amigos.

¿Qué rayos de derechos quiso brindarnos?

Ahora ellos están confundidos, no saben qué papel desempeñan en la sociedad,

huyen de nosotras como el diablo de la cruz.

Ese chiste, esa gracia, acabó llenándonos de deberes.

Y lo peor de todo, acabó lanzándonos dentro del calabozo de la soltería aguda.

Antiguamente, los casamientos duraban para siempre.

¿Por qué, díganme por qué, un sexo que tenía todo lo mejor,

que sólo necesitaba ser frágil y dejarse guiar por la vida, comenzó a competir con los machos?

Miren el tamaño del bíceps de ellos y miren el tamaño del nuestro,

Estaba cantado, eso no iba a terminar bien.

No aguanto más ser obligada al ritual diario de estar flaca como una escoba pero con tetas y cola paradas, para lo cual tengo que matarme en el gimnasio además de morir de hambre,

ponerme hidratantes, antiarrugas y demás armas para no caer vencida por la vejez…

Maquillarme impecablemente cada mañana desde la frente al escote,

tener el pelo impecable y no atrasarme con la tintura que las canas son peor que la lepra,

elegir bien la ropa, los zapatos y los accesorios, no sea que no esté presentable para esa reunión de trabajo.

No me banco más tener que decidir qué perfume combina con mi humor, ni tener que salir corriendo para quedarme embotellada en el tránsito y tener que resolver la mitad de las cosas por el celular,

correr el riesgo de ser asaltada, de morir embestida.

Instalarme todo el día frente a la pc laburando como una esclava (moderna, claro),

con un teléfono en el oído y resolviendo problemas uno detrás de otro, para salir con los ojos rojos

(por el monitor, claro, para llorar de amor no hay tiempo).

Estamos pagando el precio por estar siempre en forma, sin estrías, depiladas,

sonrientes, perfumadas, uñas perfectas, sin hablar del currículum impecable,

lleno de maestrías, doctorados y especialidades.

Nos volvimos "súper mujeres"... Pero seguimos ganando menos que ellos!

¿No era mejor, mucho mejor seguir tejiendo en la silla mecedora?

Sabes que queremos las mujeres??? Basta!!!

Quiero que alguien me abra la puerta para que pueda pasar,

que corra la silla cuando me voy a sentar,

que me mande flores, cartitas con poesías, que me dé serenatas en la ventana.

Si nosotras ya sabíamos que teníamos un cerebro y que lo podíamos usar.

Para quééééé había que demostrárselo a ellos???

Ay dios mío!, son las 6:30 am y tengo que levantarme...

Estoy abdicando de mi puesto de "mujer moderna"!

Alguien mas se suma???

viernes, 18 de julio de 2008

Misión de la mujer como madre (1)

El misterio de la feminidad se manifiesta y se revela hasta el fondo mediante la maternidad (Texto del Papa Juan Pablo II).
La maternidad, ya desde el comienzo mismo, implica una apertura especial hacia la nueva persona; y éste es precisamente el «papel» de la mujer. Es en dicha apertura, esto es, en el concebir y dar a luz al hijo, donde la mujer «se realiza en plenitud a través del don sincero de sí». Esta disponibilidad interior para aceptar al hijo y traerle al mundo está vinculado estrechamente a la unión matrimonial, que, como hemos dicho, es un momento particular del don recíproco de sí por parte de la mujer y del hombre.
Aunque el hecho de ser padres pertenece a los dos, es una realidad más profunda en la mujer, especialmente en el período prenatal.
La mujer, en el proceso de buscar su identidad, desea descubrir su misión de cara al mundo, la historia, la sociedad. Ella quiere dar su aportación. Ella necesita experimentar su razón de ser. La mujer necesita valorarse a sí misma en su feminidad para proyectarse por el don de sí misma y poder así transformar el mundo que la rodea. El misterio de la maternidad en relación con la alianza entre Dios y los hombres arroja abundante luz sobre este punto.

La mujer experimenta en su maternidad la íntima unión del sufrimiento con el don de la vida. Este sufrimiento trae enseguida el gozo. “La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque le ha llegado la hora; pero cuando ha nacido el niño, ya no se acuerda de la tribulación por el gozo que tiene de haber venido al mundo un hombre” (Juan 16,21). Será este sentido de fecundidad, el que hace que la mujer pueda soportar mejor que el hombre el sufrimiento.

Extraido de http://es.catholic.net/mujer/461/976/articulo.php?id=5353

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